
Gabriel García Márquez y sus Cien años de soledad, han pasado por un dificultoso y anecdótico camino.
El autor de esta famosa novela latinoamericana, nos revela en una crónica, todas las hazañas que tuvo que pasar junto a su esposa, para enviar el borrador de 590 páginas a una editorial Argentina.
Por falta de dinero envían solo la mitad, obligándolos a empeñar sus objetos de valor para expedir lo que quedaba.
Por descuido remitieron todo el texto al revés, quedándose con la esperanza que la novela sea buena.
Frases célebres de Gabo:
“Teníamos, por supuesto, la máquina portátil con que había escrito la novela en más de un año de seis horas diarias pero no podíamos empeñarla porque nos haría falta para comer”.
“Cuando recibimos el primer ejemplar del libro impreso, Mercedes y yo rompimos el original que Pera utilizó para las copias”.
La novela detrás de la novela.
Mi / la / sol
Hace 5 años

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