Carlos Fresneda, un ciudadano del estado de New Orleans, presenció a carne viva el aterrador huracán que amenazaba la ciudad de Houston.
Los hechos eran descritos minuto a minuto a través de su blog, “Las autopistas están vacías, no se percibe ni un vehículo a mi alrededor y eso indica algo” recalcaba.
La suerte estaba de su lado, pues su carro quedo sin alimento y un grifo de carretera lo salvo de la defunción solitaria.
“Casi a 50 kilómetros de Nueva Orleans; todo es un desierto y las refinerías petrolíferas, son mi única compañía en el camino sin fin, enfatiza con temor”.
Los hechos eran descritos minuto a minuto a través de su blog, “Las autopistas están vacías, no se percibe ni un vehículo a mi alrededor y eso indica algo” recalcaba.
La suerte estaba de su lado, pues su carro quedo sin alimento y un grifo de carretera lo salvo de la defunción solitaria.
“Casi a 50 kilómetros de Nueva Orleans; todo es un desierto y las refinerías petrolíferas, son mi única compañía en el camino sin fin, enfatiza con temor”.


0 comentarios:
Publicar un comentario