Todos recordaran a Paul Newman como uno de los mejores actores estadounidenses de los años cincuenta.
Su memorable existencia estuvo alimentada de un ambiente místico que jugaba con la interpretación de determinados personajes, que dieron vida a las singulares historias de la pantalla grande.
Su peculiar y primer trabajo cinematográfico “The Silver Chalice” fue el peor de la década, pero sin lugar a duda fue el empuje que tuvo Newman para que en dos años después, el éxito le sonría con un film de enorme repercusión a nivel internacional “Marcados por el odio”.
Lamentablemente el padecimiento de un cáncer al pulmón provoco el cese de sus proyectos teatrales y el continuo triunfo en el extraordinario arte escénico.
Su memorable existencia estuvo alimentada de un ambiente místico que jugaba con la interpretación de determinados personajes, que dieron vida a las singulares historias de la pantalla grande.
Su peculiar y primer trabajo cinematográfico “The Silver Chalice” fue el peor de la década, pero sin lugar a duda fue el empuje que tuvo Newman para que en dos años después, el éxito le sonría con un film de enorme repercusión a nivel internacional “Marcados por el odio”.
Lamentablemente el padecimiento de un cáncer al pulmón provoco el cese de sus proyectos teatrales y el continuo triunfo en el extraordinario arte escénico.


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